Aquella
fresca mañana Felisa pastaba tranquilamente en el prado. Su hija la ternerita
Reina trotaba a su alrededor y periódicamente se acercaba para alimentarse de
la leche de su madre. Al volver la cabeza vio que su amiga Rubia estaba a su
lado. No la había oído acercarse debido a su andar pausado.
―¿Qué tal Felisa? ―le preguntó su
compañera. Ambas eran amigas desde terneras y a menudo comentaban los escasos
incidentes de su entorno.
―Dicen que en unos días nos baja
el ganadero desde estos prados altos a los establos del pueblo. Se acerca el
invierno.
―Cierto. Nos cuida mucho. La
verdad es que llevamos una vida tranquila. Me ha contado Pardo, el toro nuevo
que venía de un sitio llamado macro granja, donde el ganado como nosotras
apenas tiene espacio donde moverse. La comida es muy mala, una pasta que llaman
pienso y que no se sabe de dónde viene (dice Pardo que huele a oveja muerta),
nada de hierba fresca. Los individuos desaparecen de la noche a la mañana con
frecuencia.
―¿Y Pardo? ¿Cómo es que ha
acabado aquí?
―No sé.
Cosas de los humanos. El ganadero lo trajo. Como Tintado está ya mayor lo
traerá a ver si simpatiza con nosotras.
―Majo es.
¡Y muy simpático y fuerte! Se le ve.
―Ya he
visto que lo miras de reojo y agitas el cencerro.
―Chica
¿por qué no? ¡Es tan atractivo!
―Eso
mismo me ha dicho Marilyn esta mañana.
―No sé
porque le pusieron ese nombre a esa. Para Rubia ya estabas tú en este prado.
―Ya sabes
que el pastor mucha imaginación no tiene. A mi ternera le ha puesto Rubiales.
―Pues a
la de Marilyn, Morena clara.
―Ya te
digo.
Con esta
reflexión acabaron la conversación y, mientras masticaban pausadamente, se
pusieron a mirar de frente a un humano que parecía observarlas desde el camino a
través de un extraño aparato negro y rectangular.
Unas
semanas más tarde nuestras amigas eran portada del semanario “Mundo rural”. Su
posado natural contribuyó en gran medida al éxito de la publicación. Ignorantes
de todo Felisa y Rubia continuaron pastando y confraternizando con el resto de
las reses del prado, en general, y con Pardo, en particular.