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Bienvenidos a este blog. Espero que disfrutéis de la lectura de los relatos tanto como yo he disfrutado escribiéndolos.

domingo, 23 de julio de 2023

EL PRADO

 

              Aquella fresca mañana Felisa pastaba tranquilamente en el prado. Su hija la ternerita Reina trotaba a su alrededor y periódicamente se acercaba para alimentarse de la leche de su madre. Al volver la cabeza vio que su amiga Rubia estaba a su lado. No la había oído acercarse debido a su andar pausado.

―¿Qué tal Felisa? ―le preguntó su compañera. Ambas eran amigas desde terneras y a menudo comentaban los escasos incidentes de su entorno.

―Dicen que en unos días nos baja el ganadero desde estos prados altos a los establos del pueblo. Se acerca el invierno.

―Cierto. Nos cuida mucho. La verdad es que llevamos una vida tranquila. Me ha contado Pardo, el toro nuevo que venía de un sitio llamado macro granja, donde el ganado como nosotras apenas tiene espacio donde moverse. La comida es muy mala, una pasta que llaman pienso y que no se sabe de dónde viene (dice Pardo que huele a oveja muerta), nada de hierba fresca. Los individuos desaparecen de la noche a la mañana con frecuencia.

―¿Y Pardo? ¿Cómo es que ha acabado aquí?

              ―No sé. Cosas de los humanos. El ganadero lo trajo. Como Tintado está ya mayor lo traerá a ver si simpatiza con nosotras.

              ―Majo es. ¡Y muy simpático y fuerte! Se le ve.

              ―Ya he visto que lo miras de reojo y agitas el cencerro.

              ―Chica ¿por qué no? ¡Es tan atractivo!

              ―Eso mismo me ha dicho Marilyn esta mañana.

              ―No sé porque le pusieron ese nombre a esa. Para Rubia ya estabas tú en este prado.

              ―Ya sabes que el pastor mucha imaginación no tiene. A mi ternera le ha puesto Rubiales.

              ―Pues a la de Marilyn, Morena clara.

              ―Ya te digo.

              Con esta reflexión acabaron la conversación y, mientras masticaban pausadamente, se pusieron a mirar de frente a un humano que parecía observarlas desde el camino a través de un extraño aparato negro y rectangular.

              Unas semanas más tarde nuestras amigas eran portada del semanario “Mundo rural”. Su posado natural contribuyó en gran medida al éxito de la publicación. Ignorantes de todo Felisa y Rubia continuaron pastando y confraternizando con el resto de las reses del prado, en general, y con Pardo, en particular.

SUERTE

                ¡Cuánto tiempo ha pasado! ¡Cuarenta y cinco años ya! Bueno, un poco menos, faltan unos meses para que se cumplan, pero, ¿Qué...