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Bienvenidos a este blog. Espero que disfrutéis de la lectura de los relatos tanto como yo he disfrutado escribiéndolos.

viernes, 1 de noviembre de 2024

SOCORRO

 

Creció convencida de que la abnegación era la mayor de las virtudes, así se lo habían dicho siempre en casa, en la escuela y en la iglesia. Vivió de acuerdo con ello. Sacrificó, sin dudarlo, cualquier afecto o interés que no formara parte de las de se consideraban sus obligaciones. Deseos no tuvo o, más bien, no se permitió tenerlos. Recibió alabanzas por su vida sacrificada. Criticó ferozmente a las que no eran como ella. Tuvo una familia para la que creyó ser imprescindible y tal vez lo fue.

Envejeció, pero para su sorpresa, no apaciblemente. Se entristecía con frecuencia y lloraba sin razón. Ni psicólogos ni psiquiatras pudieron ayudarla. El neurólogo le mandó hacer un TAC en el que aparecieron sombras sospechosas, para alarma de toda su familia y de ella misma sugirió una operación.

Cuando el cirujano abrió el cráneo de Socorro una multitud de insectos traslúcidos, como pequeñas mariposas emergieron de él. Deseos insatisfechos, amores sofocados, ansias aplacadas, aspiraciones reprimidas, todo voló y se posó en el techo del quirófano. El medicó cerró y suturó la herida. El diagnóstico postoperatorio fue: la paciente debe disfrutar de la vida, se recomienda a sus allegados que la ayuden a identificar y realizar sus propios deseos. Escuchen su nombre, les está pidiendo ayuda

 

SUERTE

                ¡Cuánto tiempo ha pasado! ¡Cuarenta y cinco años ya! Bueno, un poco menos, faltan unos meses para que se cumplan, pero, ¿Qué...