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Bienvenidos a este blog. Espero que disfrutéis de la lectura de los relatos tanto como yo he disfrutado escribiéndolos.

jueves, 1 de mayo de 2025

¿ES ÉL? ¿ESTÁ AHÍ?

 

El estadio estaba muy cerca y los gritos de los aficionados se oían desde casa. El partido era decisivo y muy emocionante, pero, aun así, prefirieron ver la retransmisión. Sentados en el sofá frente al televisor con un par de coca colas y algo que picar, su hijo y ella estaban atentos a la pantalla celebrando con risas y oes los aciertos y desaciertos de su equipo. En un momento dado hubo un pequeño alboroto en las gradas y la cámara enfocó hacia allá. Un hombre apareció en primer plano mirando fijamente al objetivo. Ella se estremeció. No es que las facciones le resultaran familiares, es que eran “sus” facciones, las de él, las que nunca había podido olvidar. Llevaba incluso un polo azul claro, como los que le gustaban a él, como los que vestía siempre.

La miraba, estaba segura de que la veía, pero no podía ser, era imposible. ¿Se estaba volviendo loca? Se dirigió a su hijo.

―¿Ves ese espectador de polo azul?

― Sí, no sé porqué lo enfocan tanto. ¡Que tío más serio!

―Feo ¿Verdad?

―¡Caramba mamá! No digas que es feo que es un tipo como yo, moreno de pelo rizado con la cara ancha. ¿quieres deprimirme o qué?

El partido estaba a punto de terminar. Para sorpresa del chico, con la excusa de comprar más refrescos salió. Se dirigió al estadio. Por la zona en la que estaba sentado dedujo por que puerta podía salir el misterioso espectador.

¡Ahí estaba! Pasó a su lado sin prestarle atención. Ella lo llamó por su nombre, Juan. No hubo respuesta. Lo llamó de nuevo. Esta vez por su apellido, como solía hacerlo en broma tantas veces, ¡Zabaleta!

Se detuvo, volvió la cabeza. ¿Nos conocemos?

―¿Juan?

―Me confunde con mi hermano señora. Lo siento. Desapareció hace años. No sabemos nada de él. Disculpe.

El desconocido siguió su camino y ella volvió sobre sus pasos aliviada, sin poder evitar una sonrisa. ¿Cómo había podido dudarlo? Ella misma lo mató.

SUERTE

                ¡Cuánto tiempo ha pasado! ¡Cuarenta y cinco años ya! Bueno, un poco menos, faltan unos meses para que se cumplan, pero, ¿Qué...