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Bienvenidos a este blog. Espero que disfrutéis de la lectura de los relatos tanto como yo he disfrutado escribiéndolos.

viernes, 8 de marzo de 2024

PLANETA SIN ESPERANZA

 

              Esperanza se levantó temprano como todos los días. Desayunó un bol de kéfir con avena, unas nueces y un café, por supuesto de comercio sostenible. Echó un vistazo a la basura. Aunque intentaba reducir el uso de envases de plástico no podía eliminarlos por completo. Tenía unos   cuantos acumulados que decidió tirar al contenedor por la tarde.

              Bajó al garaje y desenchufó el coche que se había estado cargando toda la noche. Puso la radio y se encaminó a su trabajo en un polígono de las afueras. La emisora informaba que la estación espacial internacional iba a sobrevolar la ciudad esa noche y que se podría observar a simple vista. El locutor entrevistaba a un eminente profesor de física y a un ingeniero aeroespacial. Ambos dieron detalles de los logros que había supuesto a nivel científico el establecimiento de ese gran laboratorio espacial, por ejemplo, la necesidad de reciclar el agua a bordo de la nave había ayudado a idear un sistema de desperdicio casi nulo.

              Impresionante. No pudo oír el final porque había llegado a su destino. Terminada la jornada de trabajo recuperó el programa que estaba grabado en un podcast y continuó donde lo había dejado. De acuerdo con todos los países intervinientes, la estación había cumplido su servicio además la mayor parte de los equipos estaban obsoletos y no tenía objeto prolongar su vida útil más allá del año 2030. En esa fecha, cuatrocientas toneladas de fragmentos en llamas caerán en el océano Pacífico en el llamado Point Nemo.

              El Point Nemo, según dijeron, era un lugar entre Nueva Zelanda y América del Sur que ya llevaba tiempo siendo usado como cementerio de estructuras espaciales. Al parecer, diversos grupos de empresas incluida la zaragozana Industrias López Soriano, que para la ocasión se había asociado con Chatarras Ostáriz y con Aragonesa de Chatarras y Metales, habían presentado una propuesta para el aprovechamiento de los restos de la instalación.

              Por desgracia, parecía que, ni los portavoces de la NASA, ni los expertos en política espacial, estaban tomando en consideración estas propuestas y que el destino final de ese gran logro de la ciencia iba a ser un pozo en el Pacífico que la humanidad, obviamente, es muy capaz de llenar en pocas décadas.

              Esperanza llegó al garaje, enchufó su vehículo y subió a casa. Al entrar en la cocina vio la pequeña bolsa de desechos de plástico lista para el contenedor amarillo. Se preparó en la batidora un zumo de zanahoria y limón con un toque de cúrcuma y, triste, se lo tomó a la vez que movía la cabeza de un lado a otro y musitaba “pobre planeta”.

SUERTE

                ¡Cuánto tiempo ha pasado! ¡Cuarenta y cinco años ya! Bueno, un poco menos, faltan unos meses para que se cumplan, pero, ¿Qué...