MADRE― Bienvenido hijo. No esperábamos tu visita tan pronto.
¿Cuándo has llegado de las vacaciones?
HIJO―Ayer, mamá. Tenía ganas de veros y contaros todo. Ha
sido estupendo.
PADRE― ¿Dijiste que ibas a la montaña? No has llamado ni
mandado una postal. Tu madre y yo estamos un poco enfadados. Hoy día con lo
móviles eso de desaparecer y no decir nada ya no lo hace nadie
HIJO―No había cobertura donde he estado. Ha sido un viaje
muy especial. Noelia y yo hemos hecho una travesía por el Himalaya: montes
inmensos, paisajes desiertos, templos, pueblos anclados en el pasado. Ha sido
maravilloso.
MADRE― Estupendo hijo. Y ¿Qué tal tu novia?
HIJO―Eso quería deciros. Noelia ya no es mi novia.
PADRE― Vaya, ¡qué pena! Parecía maja chica.
HIJO―Y lo es. Os comunico que en este viaje nos hemos
casado.
MADRE― ¿Cómo?
HIJO―Sí. Por el rito budista. En el monasterio de Thikse a
las afueras de Leh, en la zona india del Himalaya. Un monje bendijo nuestra
unión con polen y agua sagrada. Llevábamos ropa roja y dorada que habíamos
comprado en la ciudad para la ocasión, encendimos velas, recitamos los versos
sagrados y, por último, ofrecimos flores y comida como ofrenda a Buda. Fue
precioso. No os dijimos nada porque fue una decisión repentina. La atmósfera
del lugar, el ambiente nos llevó a ello sin pensar.
PADRE― Ejem…Y por lo demás. El viaje bonito ¿no? Como era
¿en autocar?
HIJO―No, no. Andando, naturalmente. Pero con comodidades,
por supuesto. Llevábamos un guía, ayudantes y un par, de mulas que cargaban con
la impedimenta, tiendas de campaña, petates, comida, etc.
MADRE― ¿Y tu novia, digo, tu mujer, no se quejaba de ir
andando y dormir en el suelo en el viaje de novios?
HIJO― ¡Que va! Si todo ha sido idea de ella. ¡Es fantástica!
Mañana venimos a comer y os enseñamos las fotos. Y algún regalillo, claro, no
vayáis a pensar que no nos hemos acordado de vosotros.
El hijo
se va.
PADRE― Pilarín, ¿Tu lo entiendes? ¿Qué clase de viaje es
ese? ¿Para eso vinimos del pueblo y le dimos una buena educación en un colegio
de curas? ¿Para que luego vaya de viaje andando como un pordiosero? ¿Durmiendo
en el suelo? ¿Con mulas? ¿Para que se han inventado los coches?
MADRE― ¡Pues lo de la boda! Eso ni es boda ni es nada. ¡Con
la ilusión de yo tenía de ser madrina, que me había comprado ya la peineta y la
mantilla en La Parisien!
PADRE―Ahí creo que te precipitaste un poco. Mi hermana dice
que eso ya no se estila.
MADRE―Mi cuñada que no quiere que luzca, pero yo miro las
revistas y las madrinas de postín llevan. Mi ilusión era ser como ellas: como
Cayetana de Alba, como Carmina Ordoñez, como Nati Abascal. Pero lo de apuntarle
al club de montaña fue un error fatal, tuyo, por cierto.
PADRE―Pues lo de dejarle hacer Físicas en vez de
Empresariales fue idea tuya ¡Que iba a salir científico! Lo veías de premio
Nobel y en vez de eso profesor de secundaria. ¡Y ni siquiera tiene coche!
MADRE―Al final será todo culpa mía. Encima de que me he
quedado sin boda, sin peineta y sin limusina. Que ya tenía mirados los precios.
Hay una de color de rosa preciosa. ¿Qué novia no querría ir en una de esas el
día más feliz de su vida? Esto lo tengo que arreglar yo que con vosotros dos no
se puede contar.
Noticiario
de la radio local:
LOCUTOR―Un luctuoso suceso ha acaecido en la Avenida de
Navarra de la capital aragonesa: Una sexagenaria enfurecida ha agredido a su
nuera causándole serias lesiones. La víctima, que acababa de incorporarse a la
familia, ha recibido un rotundo golpe propinado con una estatuilla de Buda en
posición de loto obsequiada a su familia política tras el viaje de novios. Se
desconocen las razones de la animadversión de la agresora por la joven,
estimada profesora de educación física de un instituto local, pero ha trascendido
que durante el interrogatorio la mujer ha dicho que deseaba que su hijo
enviudara. No ha sido así. Desde esta emisora deseamos a la novia una pronta
recuperación y mucha suerte a la feliz pareja. Visto lo visto, la van a
necesitar.